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Gregor Mendel, Henry Morton Stanley, Louis Pasteur, Boris Yeltsin, Jerónimo, Concepción Arenal, Thomas Alva Edison, Sissí, Ricardo I Corazón de León, Isabel I de Inglaterra, Guillermo I el Conquistador, Edén Pastora, Calígula, Caballo Loco.
Que es de cuantos tormentos he sufrido, la ausencia el más atroz.
Sin el amor que encanta, / la soledad de un ermitaño espanta. / ¡Pero es más espantosa todavía / la soledad de dos en compañía!
Ramón de Campoamor y Campoosorio (1817 - 1901), poeta español del realismo literario.
Cuarenta metros cúbicos de soledad, el cuarto. El abrigo de la percha, ahorcado, el sombrero en la mesa, como un cráneo, los zapatos, uno delante de otro, echando el paso. Y una escarpia negra posada en lo blanco.
Rosa Clotilde Chacel Arimón (1898 - 1994), escritora española de la Generación del 27.
En mi vida, si se puede llamar así, hay tres cosas: la incapacidad de hablar, la imposibilidad de estar en silencio, y la soledad, que es lo mejor que he hecho.
Samuel Beckett (1906 - 1989), dramaturgo, novelista, crítico y poeta irlandés.
Si estás solo, no estés desocupado; si estás desocupado, no estés solo.
Samuel Johnson (1709 - 1784), poeta, ensayista, biógrafo y crítico literario inglés.
El solitario se vuelve más insociable, aunque también se hace más fuerte. La soledad es un destino. Pero es capaz de descubrir fuentes de energía que no salen a la luz en los tiempos de autoengaño, del optimismo o en las épocas de falsas esperanzas.
Para conocerse a uno mismo, para comprenderse, es preciso vivir un tiempo en soledad, en una soledad profunda.
Sándor Károly Henrik Grosschmid de Mára (1900 - 1989), novelista, periodista y dramaturgo húngaro.
Todos estamos sentenciados a un encarcelamiento en solitario dentro de nuestra piel, de por vida.
Viviendo con alguien a quien amas puedes sentir mayor soledad que viviendo completamente solo... si a quien amas no te ama.
Tennessee Williams (1911 - 1983), dramaturgo, poeta y novelista estadounidense.
La soledad y el sentimiento de no ser querido es la más terrible pobreza.
Sin un corazón lleno de amor y sin unas manos generosas, es imposible curar a un hombre enfermo de su soledad.
Teresa de Calcuta (1910 - 1997), monja, Premio Nobel de la Paz en 1979.
No existe un hombre que esté solo, porque cada hombre es un microcosmos y lleva todo el mundo en él.
Thomas Browne (1605 - 1682), escritor y médico inglés.