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Gregor Mendel, Henry Morton Stanley, Louis Pasteur, Boris Yeltsin, Jerónimo, Concepción Arenal, Thomas Alva Edison, Sissí, Ricardo I Corazón de León, Isabel I de Inglaterra, Guillermo I el Conquistador, Edén Pastora, Calígula, Caballo Loco.
Hacer compañía consiste en añadir algo a las vidas de los demás, y en hacer que ellos se sientan cómodos en nuestra compañía.
No hablaríamos tanto en sociedad si nos diéramos cuenta del poco caso que hacemos de los otros cuando hablan.
Noel Clarasó i Serrat (1899 - 1985), escritor español y guionista de cine y televisión.
Estoy especialmente agradecido de haber conocido los años cincuenta, antes de que comenzáramos a envenenar nuestra propia civilización, o al menos antes de que los efectos del veneno comenzaran a sentirse.
Orson Scott Card (1951 - ), escritor estadounidense de ciencia ficción y varios otros géneros.
Para entrar en la alta sociedad actualmente es necesario saber satisfacer a la gente, o saberla divertir, o escandalizarla; no se necesita nada más.
Ser parte de la sociedad es un fastidio, pero estar excluido de ella es una tragedia.
Oscar Wilde (1854 - 1900), escritor, poeta y dramaturgo irlandés.
La multitud te da certidumbre, seguridad, a costa de tu espíritu. Te esclaviza. Te da unas directrices de cómo vivir: qué hacer, qué no hacer.
La sociedad ordinaria es como un pisapapeles en ti: No te permitirá volar.
Osho (1931 - 1990), místico indio, filósofo, gurú y maestro de un movimiento espiritual.
En todas las civilizaciones las ciudades modernas adquieren un sello uniforme.
Hay cierta diferencia entre un pueblo cuya alma se ha forjado con la convicción de su situación insular, con otro que resguardaba una región que, careciendo de límites naturales, quedaba expuesto por todos los lados a las incursiones de los vecinos.
La raza puede prescindir del idioma; pero ya el modo de hablar el idioma es expresión racial. E igualmente todo lo que acontece en la historia del espíritu -que existe tal historia demuéstralo la potencia de la sangre sobre la sensación y la intelección-, todas las religiones, todas las artes, todos los pensamientos, puesto que son conciencia activa en forma, son también, con todas sus evoluciones, con todo su simbolismo, con toda su pasión, expresiones de la sangre que circula por esas formas de la conciencia en generaciones sucesivas.
Los pueblos, los Estados, la política, la religión, todas las artes, todas las ciencias se fundan en un único protofenómeno de la existencia humana: la ciudad.
Pero en las situaciones posteriores de una población densa, se trata ya para el más débil de perder su hogar, su patria. Por lo tanto, ha de defenderse o buscar con las armas una tierra nueva. Los hombres no caben en el espacio. Las tribus viven en continuo contacto con otras tribus circundantes y en desconfiada preparación para la resistencia. La dura necesidad de la guerra educa a los hombres. Los pueblos viven junto a otros pueblos, contra otros pueblos y se encumbran así a la grandeza interna. El arma se hace arma contra los hombres y no contra los animales. Por último, aparece la única forma de emigración de que puede hablarse en época histórica: tropeles de hombres que se mueven en territorios poblados, cuya población permanece sedentaria como parte integrante del botín conquistado.
Oswald Spengler (1880 - 1936), filósofo e historiador alemán