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Sissí, Ricardo I Corazón de León, Isabel I de Inglaterra, Guillermo I el Conquistador, Edén Pastora, Calígula, Caballo Loco, Emiliano Zapata, T. E. Lawrence, Leonor de Austria, Nostradamus, Septimio Severo, Marco Polo, Federico García Lorca.
Resulta lógico cuando se sabe que el ADN del hombre y el del chimpancé son idénticos en un noventa y nueve por ciento, como nos reveló en 2005 un equipo internacional de setenta y siete investigadores. Es lógico, pero también es muy perturbador.
Según avanza la ciencia, se van difuminando las diferencias entre el animal humano, por una parte, y, por otra, los bonobos, los chimpancés, los gorilas o los orangutanes. Los grandes simios pueden sentir compasión y gratitud, y tener conciencia de sí mismos. También saben reírse, torturar o fabricar herramientas.
Un día vendrá en que algún investigador, estupefacto ante los resultados de sus trabajos, nos dirá quizá que lo que nos diferencia de los grandes simios, en última instancia, es que ellos no cuentan con una condición jurídica digna de tal nombre.
Franz-Olivier Giesbert (1949 - ), escritor francés nacido en Estados Unidos.
Cuanto más alto coloque el hombre su meta, más alto crecerá.
El hombre sólo juega cuando es hombre en el pleno sentido de la palabra, y sólo es plenamente hombre cuando juega.
Hay que distinguir al hombre de su cargo.
Johann Christoph Friedrich von Schiller (1759 - 1805), poeta y dramaturgo alemán.
¿Es el hombre sólo un fallo de Dios, o Dios sólo un fallo del hombre?
Cuando el hombre se pone a reír a carcajadas, supera a todos los animales en vulgaridad.
El hombre es una cuerda tendida entre la bestia y el superhombre, una cuerda por encima de un abismo.
La madurez del hombre es haberse reencontrado, de grande, con la seriedad que de niño tenía al jugar.
La más alta inteligencia y el más apasionado corazón no pueden conciliarse en una persona.
Odio las almas estrechas sin bálsamo ni veneno; hechas sin nada malo ni bueno.
Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844 - 1900), filósofo alemán.