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Gregor Mendel, Henry Morton Stanley, Louis Pasteur, Boris Yeltsin, Jerónimo, Concepción Arenal, Thomas Alva Edison, Sissí, Ricardo I Corazón de León, Isabel I de Inglaterra, Guillermo I el Conquistador, Edén Pastora, Calígula, Caballo Loco.
Todos los sistemas, sea cual sea su ideología, generan su propia injusticia; acaso el mal es el precio de la existencia, pero no se puede impedir la existencia por temor al mal.
Carlos Fuentes (1928 - 2012), escritor y ensayista mexicano.
El discurso estatal de método viene de un silogismo marmóreo: los héroes nos dieron patria, el pueblo es inmortal; ergo, viva el presente régimen guardián de la patria y protector del pueblo.
La política es el arte de vender simultáneamente el gozo de la estabilidad y la paranoia ante el caos.
Quien no quiera ser aplastado, debe negociarlo todo.
Carlos Monsiváis Aceves (1938 - 2010), escritor y periodista mexicano.
Conviene al buen pastor esquilar las ovejas, no devorarlas.
Cayo Tranquilo Suetonio (c. 70 - c. 130), historiador y biógrafo romano.
Un gobierno sabio no sufre el ocio político en el seno del trabajo y de la industria. Yo llamo ocio político a todo aquello que no contribuye a la sociedad ni con el trabajo ni con la riqueza.
Cesare Bonesana, marqués de Beccaría (1738 - 1794), literato, filósofo, jurista y economista italiano.
El jefe debería ser aquel que supera a los demás en virtudes, habilidad y saber; quien emplease el poder supremo sin tener en cuenta la comodidad o la utilidad propia. El poder público corresponde al hombre capaz de hacer que prevalezcan las leyes comunes de la sociedad, es decir, la justicia, la razón y la verdad.
Las riendas del gobierno político corresponde llevarlas a quien sea más capaz de hacer prevalecer la ley común de la sociedad, es a saber, la justicia, la razón y la verdad.
Cesare Ambrogio Cantù (1804? - 1895), historiador y escritor italiano.
Hasta sacrificarse o renunciar es un problema de astucia.
Cesare Pavese (1908 - 1950), escritor y poeta italiano.
¡Pobres hombres políticos, aferrados a la esperanza de que nada se transformara en el país, a que nada evolucionara, a que nada ni nadie se despertara espiritualmente y caminara hacia el porvenir!
A mí pudiéronme cargarse todos los pecados políticos imaginarios de la mujer, y pasárselo todas las cuentas del menudo rencor.
Cerráis la puerta a la mujer en materia electoral. ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No.
Clara Campoamor Rodríguez (1882 - 1972), abogada, escritora, política y feminista.