www.aforismos.net
Sissí, Ricardo I Corazón de León, Isabel I de Inglaterra, Guillermo I el Conquistador, Edén Pastora, Calígula, Caballo Loco, Emiliano Zapata, T. E. Lawrence, Leonor de Austria, Nostradamus, Septimio Severo, Marco Polo, Federico García Lorca.
Lo que convence es la convicción. Cree en el argumento que defiendes. Si no lo haces, estás muerto. La otra persona sentirá que no es verosímil, y ningún razonamiento, no importa lo lógico, elegante o brillante que sea, ganará el caso por usted.
Lydon Baines Johnson (1908 - 1973), político y trigésimo sexto presidente de EE.UU. de 1963 a 1969.
¡Oh alma mía, sal fuera, Dios entra! Hunde todo mi ser en la nada de Dios ¡Húndete en el caudal sin fondo! Si salgo de ti, tú vienes a mí, si yo me pierdo, a ti te encuentro. ¡Oh bien más allá del ser!
Aquí el fondo de Dios es mi fondo, y mi fondo es el fondo de Dios...Desde este fondo interior debes hacer todas tus obras, sin porqué...Si alguien se imagina, verdaderamente, que por la interioridad, la devoción y la gracia especial va a recibir más de Dios que junto al hogar o en el establo, entonces no hace algo distinto que si tomara a Dios y le cubriera la cabeza con una manta...Quien busca a Dios sin modo, lo comprende tal como es en sí mismo...
Cada criatura es una palabra de Dios.
Cuando el alma alcanza la luz sin mezcla, entonces penetra en su insignificancia, tan lejos de su ser creado que no puede regresar de ninguna manera por fuerza propia a su ser creado. Y Dios, a causa de su ser increado, sostiene su insignificancia y la contiene en su ser. El alma se ha arriesgado a ser reducida a la nada y no puede, por sí misma, retornar a sí misma...
Cuando el alma es ciega y no ve nada más, entonces ve a Dios... Un maestro dice: en su pureza más alta, el ojo, en donde no tiene color, ve todos los colores... A través de lo que no tiene color se ven todos los colores.
Cuando el alma llega a lo uno y allí entra en un rechazo puro de sí misma, encuentra a Dios como en una nada. A un hombre le pareció en un sueño -era un sueño de vigilia- que estaba preñado de la nada, como una mujer lo está de un niño, y en esa nada había nacido Dios; él era el fruto de la nada. Dios había nacido de la nada. Veía a Dios, en quien todas las criaturas son nada. Veía a todas las criaturas como una nada, pues Dios tiene en sí a todos los seres...La nada era Dios.
Cuando el alma quiere experimentar algo, lanza una imagen frente a sí y después entra en ella.
Dios no nos ve cuando estamos en pecado. Dios nos conoce en la medida en que estemos dentro de Él, es decir, en cuanto estemos sin pecado.
El camino te conduce a un maravilloso desierto, a lo ancho y largo, sin límite se extiende. El desierto no tiene ni lugar ni tiempo, de su modo tan sólo él sabe.
El hombre debería estar en su anhelo tan separado de sí mismo que no debería pensar en nadie ni en nada que no fuera deidad en sí misma, ni tan siquiera en la bienaventuranza, ni en esto ni en lo otro, sino en Dios como Dios y la deidad en sí misma... Por eso separa todo añadido de la deidad y tómala desnuda en sí misma.
El ojo por el cual veo a Dios es el mismo ojo por el cual Dios me ve. Mi ojo y el ojo de Dios son un solo ojo, una sola mirada, un solo saber y un único amor.
Eckhart de Hochheim (h. 1260 - h. 1328), místico dominico alemán, gran teólogo y filósofo.